Gimnasia, un club hipotecado por una ciega pasión

La grave situación financiera del Lobo responde a décadas de desmanejos y obstinación; el último pasivo fue de $ 78.080.509
 

LA PLATA.- Sostener los proyectos. No actuar como hinchas. Esas dos premisas casi nunca fueron comprendidas por las dirigencias de Gimnasia. A lo largo de su historia hubo excepciones, claro está, pero fueron sólo eso. Pequeños oasis en desiertos gigantescos. Pero... ¿Por qué Gimnasia siempre aparece en una situación de apremio económico? ¿Por qué cada vez que empieza un nuevo torneo se habla de las limitaciones para incorporar?

Con el transcurso del tiempo, el sueño de conseguir un título se convirtió en una obsesión difícil de manejar. Fueron muchas las comisiones directivas del Lobo que pusieron la lupa en el resultado en forma desmedida y, de esa manera, sólo se enfocaron en lo inmediato. Los planes fueron aplastados por la ansiedad y la terquedad. Y el mal de la obstinación, en diversos casos, estuvo acompañado por un aliado dañino: la pasión. Cuando los encargados de comandar los destinos de un club se dejan llevar por el hincha que llevan dentro, el costo suele ser elevado. Y eso Gimnasia parece que nunca lo aprendió.

El escenario económico del club es crítico. Desde hace un tiempo, al plantel de primera división siempre se le deben entre dos y tres meses de sueldo, y la misma situación se da con los médicos, kinesiólogos y preparadores físicos de las divisiones juveniles e infantiles. Mientras que al resto de los empleados que trabajan en la institución (alrededor de 300) siempre se les paga después del 20 de cada mes. Según el último balance, su pasivo es de $ 78.080.509.

"Gimnasia tiene que concursarse o privatizar el fútbol, gerenciarlo de alguna forma para que haya recursos foráneos, porque los números no cierran. De lo contrario lo único que hace es administrar pobreza", le explicó a LA NACIONJorge Seisdedos, especialista en concursos y quiebras y quien fue el abogado de la sindicatura de la quiebra de Racing (momento en el que trabajó junto a la contadora Liliana Ripoll).

Si bien el Lobo nunca atesoró una gran riqueza, porque jamás contó con un alto presupuesto si se lo compara con otros clubes de primera, su estado financiero comenzó a derrumbarse a fines de los ochenta. De hecho, en 1989 coqueteó con la quiebra por un embargo de la Unión Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (Utedyc).

"Desde hace aproximadamente 25 años a esta época el estado de cesación de pago de Gimnasia es permanente. Salvo en algún intervalo breve, no hubo otra solución que el día a día; tapar agujeros todo el tiempo", aseguró Seisdedos. Y agregó: "Lo que pasa es que nadie quiere tomar el riesgo de ajustarse realmente al presupuesto. Armar la base de los equipos con jugadores de las divisiones inferiores es la única salvación que tienen estos clubes".

La pobreza económica y la deportiva se fueron retroalimentando. Por eso no llamó la atención cuando en 2011 Gimnasia bajó a la B Nacional, su quinto descenso en el profesionalismo.

Cuando perdió la categoría por última vez, el periodista Juan Manuel González Arzac realizó una investigación que publicó en el diario Diagonales y allí concluyó: "Pasó lo que se esperaba. O lo que debía pasar. Porque es innegable que Gimnasia, en los últimos tres años (y muchos más también), hizo todos los méritos para irse al descenso". Ese extenso artículo arroja algunos números sorprendentes: en doce años y medio (desde 1999 hasta el descenso), el Lobo tuvo 18 entrenadores e incorporó 109 futbolistas. La conclusión, hoy, está a la vista: amontonó nombres y multiplicó su deuda.

El último oasis del Lobo (económico y futbolístico) tuvo lugar entre 1992 y 2002. Cuatro técnicos (Gregorio Pérez, Carlos Ramacciotti, Carlos Timoteo Griguol y Roberto Perfumo), cuatro subcampeonatos (1995, 1996, 1998 y 2002).

Luego de aquella década, volvió a desmoronarse. El pedido de quiebra que realizó Hernán Encina en 2011, por una importante deuda que el club tenía con el futbolista, es apenas un ejemplo de la severa crisis financiera que aqueja a la institución desde hace más de una década.

Facundo Aché, periodista platense que cubre a Gimnasia desde hace 24 años, hoy en radio La Redonda, aportó su análisis sobre el por qué la economía del Lobo se encuentra deteriorada: "Tiene que ver con equivocaciones groseras y con las decisiones espasmódicas de las últimas comisiones directivas, las cuales tomaron determinaciones al ritmo de la gente". Y añadió: "Como los mandatos duran tres años y no se han caracterizado por la continuidad dirigencial, muchos no se preocuparon por los juicios porque los iba a pagar la comisión siguiente; como si en realidad no los pagara el club".

¿Por qué hoy al Lobo le cuesta sumar refuerzos de jerarquía? La respuesta es simple: porque tiene una economía casi raquítica, que dejó de ser confiable para los futbolistas. Gimnasia cometió errores de todo tipo; sin embargo, hubo dos males que lo hipotecaron: la obsesión por el resultado inmediato y la terquedad de dirigentes que tomaron decisiones como si fuesen hinchas.


Nota escrita por Màximo Randrup, el miércoles 10 de agosto de 2016, para La Nación: http://www.lanacion.com.ar/1926496-gimnasia-un-club-hipotecado-por-una-ciega-pasion







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